No emplear debidamente el tiempo lleva a desperdiciar horas que podrían ser aprovechadas para concretar objetivos relevantes para la empresa, crear, descansar o disfrutar con la familia.
El tiempo no se puede extender, alterar ni detener de acuerdo a nuestra voluntad. El reloj temporal avanza sin pausa y nadie lo puede controlar con lo cual es necesario organizarse para utilizarlo de la mejor manera dada la cantidad de objetivos a perseguir y necesidades a satisfacer durante la vida.
Los emprendedores no están exentos a la presión del tiempo y a la sensación de pensar que es escaso en función de todo lo que tienen que hacer. Por lo tanto, una gran mayoría suele vivir obsesionado para ganarle a las agujas del reloj. Con ese fin extienden sus horarios laborales y duermen pocas horas con el propósito de exprimir el tiempo laboral al máximo posible y tranquilizar la ansiedad generada por sentir que falta tiempo para alcanzar determinados objetivos.
No se puede negar que en la actualidad el tiempo es un factor relevante en muchos aspectos dado la inmensa cantidad de objetivos que se quieren conseguir en la vida activa. Por esa razón, una importante mayoría de empresarios está pendiente de las agujas del reloj y de la finitud del tiempo para lograr sus proyectos. Están pendientes del factor tiempo porque saben su incidencia en el proceso productivo y por una errónea utilización o desaprovechamiento suele pagarse caro.
Para que el tiempo no se convierta en una obsesión o se utilice de manera inapropiada un emprendedor debe tener una gestión ordenada para erradicar la improvisación, la desorganización o un desacertada planificación que lo lleva a malgastar el tiempo del que dispone.
El mal empleo del tiempo productivo por parte de los responsables de gestionar es más habitual de lo que se piensa. Una gran cantidad de empresarios desaprovechan los espacios de tiempo productivos por no establecer prioridades, improvisar o no delegar tareas en los equipos de trabajo. Esa impericia al gestionar los condiciona a trabajar más horas y a exigir que también lo hagan sus empleados sin que esto se traduzca en un mayor rendimiento productivo. Estudios realizados en 2012 en treinta y cuatro Estados miembros de OCDE, comprobó que los tres países que más horas le dedicaban al trabajo (Grecia, Hungría y Polonia) estaban al fondo de la lista en términos de productividad. En cambio los tres países que menos horas le dedicaban al trabajo (Holanda, Alemania y Noruega) estaban en los primeros puestos en productividad. Los estudios reflejaron que los niveles de productividad no se logran necesariamente porque se trabajen más horas. Lo relevante es como se utiliza el tiempo horario para producir de manera más eficiente y lograr el máximo rendimiento.
Un gestor de empresa debe contemplar cual es el mayor nivel de rendimiento productivo que puede alcanzar en determinado espacio de tiempo. Con ese fin debe examinar los objetivos que quiere concretar, la organización operativa que utilizará para lograr sus metas, la predisposición de los empleados para llevar adelante sus labores y la tecnología empleada. Debe hacerlo para no desaprovechar el tiempo disponible en procesos inconducentes para generar riqueza. Situación que se produce cuando prevalece una desorganización empresarial, bajos salarios que no motivan a los empleados o un equipamiento técnico obsoleto.
El tiempo es un factor muy valioso por lo que no se puede desperdiciar o desaprovechar. Para utilizarlo de manera eficiente es necesario una gestión empresarial eficiente que logre el máximo beneficio en el menor tiempo posible. Una gestión que organice las fuerzas productivas para aprovechar eficazmente el tiempo sin necesidad de exigir esfuerzos laborales que afectan la calidad de vida de los empleados o generan conflictos que hacen perder el tiempo productivo.
Para que el tiempo disponible se utilice correctamente es importante que un emprendedor planifique las etapas de producción, organice la empresa y gestione de manera eficaz. No se puede ahorrar tiempo ni emplearlo adecuadamente gestionando a las apuradas, improvisando o explotando a los empleados hasta agotarlos. Gestionar sin planes o improvisando lleva a que el trabajo deba hacerse dos o tres veces hasta lograr un resultado positivo. Tampoco aumentar las horas de trabajo y exigir mayor esfuerzo físico permite aumentar la productividad como ha quedado demostrado por la experiencia. Por lo tanto, para lograr mayor productividad en menor tiempo laboral es necesario realizar una acertada planificación, una eficaz organización operativa, seleccionar personal idóneo y disponer de una actualizada tecnología.
Para aprovechar el tiempo es esencial evitar el desorden, la rutina, las actividades improductivas, la burocracia negativa y el malestar laboral.
El mejor aprovechamiento del tiempo productivo se logra con un buen clima laboral. Ese clima se consolida con una gestión eficaz, la participación activa de los empleados, buenos salarios, reducción de horas laborales y formando parte de una empresa exitosa. Tener que corregir errores de manera constante, vivir en conflicto laboral o ejercer acciones autoritarias no solo consume un tiempo valioso para desarrollar actividades sino que genera un gran malestar que afecta la productividad.
Para no malgastar o desaprovechar el tiempo también es necesario que un emprendedor y sus empleados eviten las interferencias generadas por la tecnología. Las redes sociales, la conectividad tecnológica y las interrupciones no programadas por mensajes electrónicos consumen grandes cantidades de tiempo sin que eso se traduzca en una mayor productividad ni mejor comunicación. Por lo tanto, un emprendedor y sus colaboradores deben tratar que su tiempo laboral no sea invadido con interrupciones constantes que los distraen y desconcentran.
Poner límites a la conectividad tecnológica no debe confundirse con rechazar la tecnología o no aprovechar sus notables beneficios. La automatización y sistematización de los procesos productivos lograda gracias a la tecnología ha multiplicado exponencialmente el rendimiento productivo, reducido el tiempo laboral y mejorado en muchos aspectos la calidad de vida de los trabajadores. Gracias al aporte de la robotización tecnológica y la inteligencia artificial las jornadas laborales de 8 horas en los países desarrollados son cosa del pasado. La tecnología ha logrado que exista menor exigencia física en lo laboral, menos horas de trabajo, mayor generación de riqueza y más tiempo libre.
Otra de las políticas a tener en cuenta para utilizar el tiempo de manera correcta es realizar una sola actividad por vez. Las multitareas, inclusive en las mujeres que tienen más condiciones para realizar varias acciones al mismo tiempo, generalmente perjudican la utilización eficiente del tiempo. Realizar varias acciones en simultáneo afecta la concentración y la eficacia, con lo cual el período de tiempo disponible no se utiliza de manera apropiada o se cometen errores que hace que el tiempo no rinda o se extiendan los períodos de producción. A través de la experiencia económica se ha comprobado que realizar varias tareas en simultáneo en un mismo período de tiempo atenta contra la productividad, incrementa las equivocaciones y termina alargando los tiempos laborales. Por lo tanto, es conveniente que se eviten las multitareas simultáneas y en su lugar se impulse la especialización laboral que potencia la productividad y la mejor utilización del tiempo.
Finalmente el tiempo de un emprendedor rinde mucho más cuando delega responsabilidades en su equipo de trabajo. La descentralización de la gestión y delegación de actividades no solo le permite ahorrar mucho tiempo sino que mejora en cantidad y calidad los resultados generales de la empresa. Pretender hacerlo todo y no transferir responsabilidades es absolutamente negativo para la eficacia de un emprendimiento. Esa conducta le pone un corsé a la creatividad, la participación, a los resultados de la empresa y a la utilización eficiente del tiempo.
https://mail.heraclito.com.ar/post.php?post=272
contact0