Ernesto Sandler
EMPRENDER Enero 2026

Confianza en uno mismo


La falta de confianza por considerar que los problemas son más grandes que la capacidad para solucionarlos conduce a la inacción y a no innovar.

Todas las personas tienen algún grado de inseguridad sobre sus capacidades o ideas para llevar adelante un proyecto. Es normal que todos tengamos inseguridades ante lo desconocido, lo nuevo o frente a determinadas exigencias que implican riesgos. Nadie se siente ciento por ciento seguro para analizar, resolver y superar correctamente todos los retos que se presentan en la vida. Todas las personas tienen una cuota de inseguridad porque nadie es perfecto ni puede hacer todo lo que se proponga de manera correcta y sin errores.
La inseguridad –en mayor o menor grado– acompaña a todo emprendedor cuando deben iniciar una actividad. El temor a que se cometan errores, los problemas superen la capacidad de resolverlos o se fracase condiciona a un emprendedor para que sea mesurado, cuidadoso y cauto a fin de evitar riesgos que pueden dañarlo. El problema se presenta cuando esa inseguridad sobrepasa ciertos límites para convertirse en una fuente de miedos que ponen freno a todo intento emprendedor por temor a los riesgos que se pueden presentar. En estos casos la inseguridad abre la puerta para que la mente sea invadida y dominada por pensamientos agoreros que corroen la confianza con lo cual se deja de arriesgar.
Un emprendedor debe controlar sus inseguridades y fortalecer la confianza sobre su personalidad y capacidades para alcanzar un objetivo. Los que no pueden controlar sus inseguridades, incertidumbre, dudas y temores no podrán llevar adelante ningún emprendimiento que contenga algún tipo de riesgo. Al estar inseguros de sus proyectos o capacidades para ejecutarlos perderán el impulso, la audacia, la pasión y el coraje que son factores imprescindibles para animarse a emprender.
Cuando el responsable de llevar adelante una actividad no tiene confianza en sus talentos y capacidades psicológicamente está inhibido de actuar y asumir riesgos. Pierde su autoestima, se sabotea y descalifica. Siente que no tiene las condiciones para revertir los problemas que puedan presentarse. Esa descalificación lo lleva a no hacer nada o repetir las rutinas del pasado para evitar riesgos. 

Las inseguridades y temores de no poder superar los problemas son un obstáculo insalvable para que un emprendedor encare una gestión proactiva, innovadora, creativa y audaz. 

Existen muchas causas que generan inseguridad en un emprendedor. Entre las más frecuentes puede señalarse la falta de certeza sobre la efectividad del proyecto a emprender; sentir que se carece de formación profesional para solucionar retos complejos; miedo a lo desconocido; conjeturar que el mercado le dará la espalda; y evaluar de que no podrá sortear los riesgos que se presenten en el futuro. Esa mirada negativa hacia uno mismo y sobre las capacidades que se dispone para emprender genera muchos temores, dudas y vacilaciones que inducen a no tomar iniciativas y quedarse paralizado.
En el ámbito económico abundan los empresarios que detrás de una aparente cautela y mesura esconden sus inseguridades y desconfianza de que podrán lograr ciertas metas. Ocultan sus temores sobre si podrán emprender un proyecto o gestionar con eficacia. Íntimamente consideran que no tienen las herramientas personales o profesionales para lograr ciertas metas por lo que prefieren no accionar o repetir las mismas actividades.
El emprendedor inseguro y sin confianza en sí mismo vive en un mundo de temores que lo llevan a la pasividad y la rutina para no asumir riesgos de tener que llevar adelante proyectos que siente que no podrá implementar. Esos temores y autodesvalorización los condiciona a realizar una gestión conservadora.  Su falta de innovaciones la justifica aduciendo que prefiere ser cauteloso y repensar las decisiones para no cometer errores. Argumentos que suelen ser válidos en muchas ocasiones, pero que en el caso de los inseguros son argumentos para ocultar la falta de confianza en uno mismo para ir detrás de un objetivo que implique algún tipo de riesgo.
No tener certeza de que sus proyectos sean correctos para alcanzar un objetivo o si se tiene la capacidad de superar los problemas suele generar dudas y miedos a los emprendedores. Esa falta de seguridad hace que la mente potencie sus limitaciones, agrande sus dudas y descalifique sus talentos para afrontar las adversidades. Esa desconfianza en uno mismo lo hace estar inseguro de sus ideas, planes y metas, quedando inhibido para actuar, arriesgar o innovar. 

Es evidente que sin confianza en uno mismo no se puede emprender y asumir riesgos porque al sentir que las acciones que se realicen serán coronadas por el fracaso el empresario pierde su vigor, coraje y audacia. 

Las inseguridades y la desconfianza no solo erosionan el impulso hacedor del empresario sino que desmotiva a su empleados que ven que el responsable de manejar el barco empresarial está encerrado en su camarote por temor a enfrentar las tormentas.
Cuando el gestor de la empresa es inseguro sus colaboradores lo perciben con rapidez. No pasa mucho tiempo para que descubran sus vacilaciones, lamentaciones, dudas, inseguridades y exceso de mesura. Al observar esa conducta dubitativa y temerosa deja de ser un referente para motivar, guiar y contener a sus colaboradores.
Algunos empresarios sabiendo que sus inseguridades y falta de confianza en sus capacidades los llevará al fracaso deciden imitar los proyectos de los competidores. Siguen los pasos de los que triunfaron antes que arriesgarse a tomar decisiones que no saben si son las correctas o están en condiciones de realizar con eficacia.
Si un empresario pretende mantenerse en el mercado debe ser un innovador, asumir riesgos y tener confianza en sus proyectos creativos. Si no confía en sus capacidades y en sus proyectos será dominado por los miedos y la rutina. Por lo tanto, debe revertir sus inseguridades. Debe tener confianza en sus potencialidades, ir detrás de sus sueños y no tener temor a que no podrá superar las adversidades. Si no se tiene confianza y es víctima de sus inseguridades no podrá emprender con éxito ningún proyecto por pequeño que sea.
Cada emprendedor deberá buscar la fórmula que le ofrezca mejores resultados para lograr confianza, seguridad y auto estima. Lo único que no se puede hacer es quedarse atrapado en las inseguridades y no hacer nada al respecto. No puede castigarse, victimizarse ni aceptar que no puede hacer nada para revertir su falta de autoestima y valoración personal. En vez de flagelarse o bajar la guardia tiene que hacer todo lo que esté a su alcance para superar los miedos. Si no puede por sí mismo, debe solicitar ayuda profesional o rodearse de gente idónea que lo apuntale en sus decisiones cuando duda.
Para que una persona pueda emprender una actividad es fundamental que confíe en sus capacidades e ideas. Los que dudan de sus talentos o no valoran sus capacidades pierden el impulso y la creatividad para quedar dominado por sus miedos. En cambio, los que tienen confianza de sus capacidades están siempre dispuestos a mover montañas porque están convencidos que pueden hacerlo. Es posible que un fracaso los pueda herir, pero al tener seguridad sobre sus talentos les permite rápidamente embarcarse en nuevos proyectos con igual pasión. Tienen confianza de lo que son y quieren por lo que están dispuestos a enfrentar mil batallas.

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